¿Seguramente ya habrán visto esta foto en otra parte de este blog verdad? Así es, no hace falta más que girar levemente la mirada y ver que a la derecha se hayan a los mismos sujetos, las mismas copas, la misma pregunta: ¿Qué están mirando? Ahora que la encuesta ha terminado por fin podrán conocer la respuesta. Seis personas se tomaron la molestia de opinar al respecto, desgraciadamente debo decirles que ninguna acertó:- a) Si bien es cierto que la foto fue tomada en el estrambótico recital de Gabriel Cicuttin, también es cierto que estábamos mirando para otro lado sin prestarle atención alguna (sí, era hora que se supiera). Como verán está no era la respuesta correcta.
- b) Tampoco se trataba del sorteo para asignar un trabajo práctico, como por suerte nadie creyó, pues si bien aquel hecho fue un show circense, se hizo dentro del aula y desgraciadamente sin copas en nuestras manos.
- c) ¿Entonces era un espejo deformante? ¡No, tampoco! Demasiada alegría se puede ver en nuestros rostros como para afirmar eso, nadie es el mismo después de verse a través de esas abominaciones.
- d) A los alcohólicos en recuperación (o en tentación eterna, lo mismo da) que solo pensaban en beber nuestras copas sin importarles lugar, espacio o tiempo: ¿Para qué contestarles? Bueno sí, estaba muy rica la bebida, pero lamentablemente no han acertado, y lo que seguramente más les duela, esas copas ya se han vaciado hace cosa de un año.
- e) Capacitaciones para lograr que la pc se reconcilie con uno y nos deje ver la foto no haremos hoy y mucho menos oficiaremos de oftalmólogos recetándoles super anteojos contra el astigmatismo, el estrabismo, la presbicia y la calvicie juvenil.
- f) O sea que… lo que estaban mirando es (siga, siga, que está por decirlo) es… ¡un árbol de navidad! ¿Un árbol de navidad?
¡¿Es un chiste?! No, lo cierto es que, y esto es lo que nos asusta (a Tablón y a mí) es: ¿Por qué estábamos mirando ese árbol? ¿Por qué estábamos tan abstraídos? Puede verse la concentración infinita en los ojos de Laurita, mi sonrisa petrificada alzando la copa. Estábamos inmóviles y no creo que sea producto de la foto, creo que hay algo detrás. Estamos quietos sin poder beber, victimas del hipnotismo de esas luces parpadeantes, de ese arreglo kitch navideño.
Es extraño, muy extraño, solo recordamos el hecho gracias a la foto. En un breve repaso mental que ambos hicimos no pudimos saber que tenía de interesante el árbol, el porqué de nuestra obvia fascinación, de nuestra pequeña risa cómplice.
Desgraciadamente esa respuesta, tan importante, no puedo dárselas ahora y lo más trágico: no podré jamás.
